Me hablaban y no escuchaba, era como estar de vista en mi propio existir, ausente de lo que estaba. Sólo veía y escuchaba una voz, hasta que un trueno reventó la atención que ponía a las palabras tuyas, única persona invitada a mi encuentro personal.
Igual el otro día, y el otro y el que le siguió, hasta que me abracé a la montaña, dejé que la niebla tapara la ciudad, que me borrara su existencia. Me perdí en una intimidad, arriba, muy alto, en la cercanía con las nubes.
Sunday, October 29, 2006
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