Monday, September 10, 2007

CON RECUERDOS


Supo que existió otro cadáver por la sencilla razón de un rastro de sangre a un lado de la cama, camino al pequeño baño. No hay que ser muy sagaz, son simplezas del oficio y por eso no se llenó de emoción ni su pecho ni engordó su orgullo. Lo que sí logró aquel comentario elogioso a su astucia fue recordar aquellos labios que pronunciaron, en un lugar lejos de cualquier lugar, un te quiero, para luego, esos mismos labios pronunciar, en otro lugar bastante apartado de la escena del crimen, “o no te quiero”. Esos recuerdos siempre le pespuntean el alma a Alexander, logran que apriete sus manos con tanta fuerza que sus uñas le hagan daño.
Ése no era el caso. El caso es, ¿dónde estaba el otro cuerpo? Pidió que sacaran el del hombre, casi mutilado en sus partes. Ordenó a sus ayudantes a recoger toda evidencia. Qué más evidencia que morir en la habitación de un hotel de poca monta.

Wednesday, August 29, 2007

INTERMEZZO DOS -el lugar-



MINOTAURO. Dibujo de Cristina Bergoglio


Se le hizo pesada la mirada huidiza y temerosa del encargado y lastimera la de la camarera, que retorcía entre sus manos un pedazo de tela curtida, en otra época, seguro, un pañuelo.

Suspiró y pidió que lo llevaran al lugar de los hechos. Entre el crujido de los peldaños de las escaleras y el crujido del cielo furioso que no paraba de escupir agua, el detective Alexander Bartoli subía tras el encargado y delante de la camarera. Al llegar a la habitación marcada con el número cuarenta y dos, vio que la cama estaba deshecha, que el cuerpo de un hombre yacía desnudo en medio de un charco de sangre, que el desorden era muy poco para estar en el lugar donde había ocurrido un crimen y, mirando a un lado, preguntó: ¿y el otro cadáver? Un silencio denso acompasó a la lluvia.

Monday, August 20, 2007

INTERMEZZO


HABITACIÓN CUARENTA Y DOS

Esa tarde llovía a cantaros y la verdad le provocaba quedarse en casa, viendo una película o leyendo un libro, pero la llamada del Comandante, diciéndole que había un muerto en un pequeño hotel del Centro, lo hizo levantarse de prisa, ponerse algo de ropa, tomar su arma de reglamento y salir a la dirección indicada.

Atravesó la ciudad con los inconvenientes de una lluvia que no deja ver el horizonte. llegó al pequeño edificio que albergaba el hotel y encontró al encargado, tan verde como el papel tapiz de la pared que lo sostenía y la camarera, la que había encontrado el cuerpo en la habitación cuarenta y dos…

(CONTINUA)

Monday, August 06, 2007

DIÁLOGOS DE PINGÜINOS




En el rumor del frío extendió el ala para rozar a su compañera, en un abrazo que le decía: aquí estoy.
No pasó mucho tiempo para que ella se acurrucara entre el mullido plumaje que le brindaba, mientras veían al viendo dibujar siluetas en lo que parecía ser un invierno que los mantendría siendo uno solo. Un solo palpitar.
Los pingüinos suelen quererse mucho, incluso estando lejos de su parcela helada…

Tuesday, June 12, 2007

Imagen: Fernando Saldaña
Vi su silueta, estaba inmóvil, viendo el paisaje mientras yo me hacía un atardecer en mi pecho, con cada golpe del corazón, con cada salto de mi pecho, por la angustia. ¿Qué busca afuera? ¿Por qué no regresa y mira lo que tenemos?
El humo venía de afuera y molestaba. Cerré los ojos y tumbe mi cabeza en la poltrona, respiré hondo, tratando de borrar todo deseo de acercarme a la ventana y darme cuenta de lo que veía. Me dio miedo acercarme ala realidad y preferí quedarme con la irrealidad que se removía en mi interior.

Wednesday, May 30, 2007


No sé de política, tampoco me interesa. En estos momentos me duele la injusticia que nos azota, me revuelve las risas idiotas de los que se creen dueños de la verdad desde el parlamento. Me puntea la ira el sonido de la voz de un ser vil que se acobarda y solo asoma su trompa para proferir insultos.
No nos quedemos de brazos cruzados ni guardemos la voz.

Sunday, May 13, 2007

Diario de un pasillo post-humo…




Es un pasillo de varias puertas, pintadas, cada una, de un color distinto: verde, rojo, azul, naranja, morado… En cada una de esas puertas hay desnudos que se contorsionan en penumbras, con sombras erectas, con chirridos de jergones, con suspiros y jadeos que van haciendo una perfecta inspiración…