Wednesday, August 29, 2007

INTERMEZZO DOS -el lugar-



MINOTAURO. Dibujo de Cristina Bergoglio


Se le hizo pesada la mirada huidiza y temerosa del encargado y lastimera la de la camarera, que retorcía entre sus manos un pedazo de tela curtida, en otra época, seguro, un pañuelo.

Suspiró y pidió que lo llevaran al lugar de los hechos. Entre el crujido de los peldaños de las escaleras y el crujido del cielo furioso que no paraba de escupir agua, el detective Alexander Bartoli subía tras el encargado y delante de la camarera. Al llegar a la habitación marcada con el número cuarenta y dos, vio que la cama estaba deshecha, que el cuerpo de un hombre yacía desnudo en medio de un charco de sangre, que el desorden era muy poco para estar en el lugar donde había ocurrido un crimen y, mirando a un lado, preguntó: ¿y el otro cadáver? Un silencio denso acompasó a la lluvia.

Monday, August 20, 2007

INTERMEZZO


HABITACIÓN CUARENTA Y DOS

Esa tarde llovía a cantaros y la verdad le provocaba quedarse en casa, viendo una película o leyendo un libro, pero la llamada del Comandante, diciéndole que había un muerto en un pequeño hotel del Centro, lo hizo levantarse de prisa, ponerse algo de ropa, tomar su arma de reglamento y salir a la dirección indicada.

Atravesó la ciudad con los inconvenientes de una lluvia que no deja ver el horizonte. llegó al pequeño edificio que albergaba el hotel y encontró al encargado, tan verde como el papel tapiz de la pared que lo sostenía y la camarera, la que había encontrado el cuerpo en la habitación cuarenta y dos…

(CONTINUA)

Monday, August 06, 2007

DIÁLOGOS DE PINGÜINOS




En el rumor del frío extendió el ala para rozar a su compañera, en un abrazo que le decía: aquí estoy.
No pasó mucho tiempo para que ella se acurrucara entre el mullido plumaje que le brindaba, mientras veían al viendo dibujar siluetas en lo que parecía ser un invierno que los mantendría siendo uno solo. Un solo palpitar.
Los pingüinos suelen quererse mucho, incluso estando lejos de su parcela helada…