
Recuerdo en la infancia la búsqueda de los regalos de Pascua… Recuerdo la cercanía al Nazareno de San Pablo, esa talla perfecta, a la que mis dedos palparon cuando abuela, tías, madre, hermanas, vestían y mis ojos infantes seguían con cierto temor. La mirada del Nazareno siempre me impresionó. Hoy, de la casa de mi madre, se llevaron la “autentica y primera cruz del Nazareno”. Hoy viernes de delicias del mar, de vino blanco y recuerdos en familia de la casa de Miracielos, suspiramos cuando vimos salir la cruz. Recordamos una época, unas manos laboriosas, unas risas ahogadas porque no era momento de alegrías. ¿Cómo no? A los niños jamás se les debe evitar la carcajada.
1 comment:
En mi familia no había tradición de huevos de pascua, a veces unas vecinas de macuto nos invitaban y gozábamos, pero nunca pedimos que lo hicieran para nosotros. Nos bastaba estar juntos frente al mar con miedo, como tú al Nazareno.
esas carcajajadas infantiles a destiempo!!!!!
qué belleza
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