Friday, January 19, 2007


Ahora dejo que rueden libres, no importa quién las vea, que sean gruesas o delgadas, que limpien, drenen, que den de beber licores de su propia cosecha.
Andan con el viento, se detienen frente al mar, tratan de alcanzar con un suspiro el horizonte, se tumban en la arena, se dejan tragar, se confunden con las algas, llegan a otra orilla.
Duermen bajo la sombra de un gran árbol, se acurrucan con las hojas del otoño. Una gaviota se acerca, en sus sueños se hacen el amor, son grutas que acogen, son extensiones que buscan. Es un momento cuando el cielo se presta como papel y ellas, que ahora corren libres y han tomado algo de arena, escriben una constelación.

1 comment:

Anonymous said...

Hermosas imágenes. Estoy leyendo tu libro,
mc